208 años después, buscando la dependencia de otra corona: el FMI

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Los 25 de mayo tienen un sentimiento de sangre, sudor y lágrimas para los argentinos. Es que hace 208 años, luego de un proceso que duró varios meses y desencadenó en una semana que marcaría los inicios de un rumbo de independencia para los oprimidos de siempre por la corona española, dejarían en vigencia el Primer Gobierno Patrio. Aunque con disidencias y visiones encontradas respecto al futuro de estas tierras, la postura más fuerte era la de romper los lazos que nos unían a los reyes de España y comenzar a desandar un camino donde las decisiones provinieran de esta mezcla que vivía en lo que se llamaba entonces Virreinato del Río de La Plata.

Mucha agua cruzó por debajo de este puente que es Argentina. Gobiernos conservadores, liberales, populares, peronistas, radicales, alianzas, nacionalistas, neoliberales, proteccionistas, militares, y hasta figuras que se volvieron próceres, y sin embargo hoy, una vez más, estamos discutiendo la independencia económica o la vuelta al Fondo Monetario Internacional. Por eso, este 25 de mayo, millones de personas colmaron las calles de distintos puntos del país pidiendo que no se solicite lo que el gobierno nacional llama “salvataje económico”. Es que para el imaginario colectivo, FMI es igual a ajuste, hambre, desocupación y destrucción de la industria nacional.

Así sucedió en la década del 90, cuando la clase media vivía de pan y circo, mientras a la economía nacional se le inyectaban fondos del exterior garantizando el funcionamiento de la bicicleta financiera. Pero tanto tiempo presionando sin darle solución al tema de la inflación, el incremento en el valor de la divisa estadounidense y una gran parte de la población que cada vez perdía más derechos y se volvía vulnerable día a día, hicieron estallar la bomba que se había creado un diciembre del 2001. Y no es que fuese sorpresivo. Los sindicatos, los jubilados, los docentes, los más necesitados, los trabajadores, ya marcaban esta tendencia desde hacía años, tal cual está sucediendo ahora, y tampoco eran escuchados. Lo que ocurrió con las lebacs es sólo una muestra de la fragilidad de la economía que se ha creado en la Argentina de Macri, dejando en claro que todo puede estallar en cualquier momento. Lo que se está haciendo es nada más que extender la vida útil de un modelo financiero que jamás ha funcionado ni acá, ni en ninguna parte del mundo.

Frente a esas recetas que pretende volver a instalar el Fondo Monetario Internacional es que ayer, el país pidió frenar las negociaciones con un organismo salvaje que pedirá entre sus requisitos más ajuste, más flexibilización laboral y más restricciones a los que menos tienen. Y tarde o temprano, ese cóctel volverá a generar una reacción de la sociedad que no está dispuesta a pagar los platos rotos de las malas decisiones políticas de un grupo de infladores de globos amarillos que está llevando a la deriva al país en un desierto plagado de cactus.

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