Florencia Montreal: historia de vida de una mujer transexual

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La historia de vida de Florencia Montreal refleja lo que muchas mujeres trans viven en nuestro país como es la discriminación, la exclusión y la falta de oportunidades a nivel educativo, laboral y social. Hoy les contaremos parte de su recorrido desde su transformación hasta hoy.

Florencia es una mujer transexual de 42 años que en la actualidad se desempeña como profesora de peluquería en la única casa trans de Córdoba. Allí ella encontró la contención que se le niega en otros ámbitos de la vida: “Este espacio es muy importante, primero porque es el primer lugar que nos tiene en cuenta como personas”.

Y muy orgullosa agregó: “Aquí nos desarrollamos como profesionales, como alumnas, y también nos integramos socialmente con los vecinos del barrio ya que es un espacio muy importante, es un espacio sociocultural pero también de contención, que eso es lo más destacable”.

A sus 14 años, Florencia aceptó su identidad de género y desde ese momento decidió mostrarlo al mundo siguiendo sus instintos y con el apoyo de su familia. Junto a sus padres y a sus dos hermanos ella vivió su transformación en un pueblo llamado Los Cóndores, en donde la integración social y educativa no fue nada fácil.

“A los 14 que me convertí empezaba la etapa del secundario y fue una etapa muy difícil por la discriminación que sufrí. Tuve que dejar por ser transexual. Yo iba a una escuela con uniforme y no me dejaban usar el de mujer, ni tampoco maquillarme”.

La realidad de vida en el momento de su transformación era muy diferente a lo que es la sociedad hoy en un mundo globalizado y con toda la información necesaria al alcance de la mano: “Ser de un pueblo y ser trans fue más difícil, yo allá era sola, no había alguien más como yo. La única referente que yo tuve fue Cris Miró. Yo me vestí por instinto ya que no había Internet, ni cable y en las revistas no había travestis. O sea que fue una necesidad, de decir que yo me sentía una mujer”.

Cuando se trasladó a vivir en Córdoba las cosas no fueron más fáciles: “Los 90 eran tiempos en que se nos perseguía solo por ser gay, ser una mariquita afeminada era terrible, imagínate ser una trans, yo vivía presa por eso, solo por usar ropa del sexo indebido, ni siquiera por cometer un delito. Salías a la calle y te retenían”.

A pesar de que las cosas cambiaron  desde el año 2012 que salió la Ley de Identidad de Género, la realidad de las trans sigue siendo difícil. A pesar de eso y de que Florencia hoy se desempeña como profesora de peluquería, ella sigue trabajando en la noche como bailarina y como trabajadora sexual siendo la única alternativa que tiene para sobrevivir.

“En la actualidad también sigo trabajando en la calle como trabajadora sexual y es realmente una necesidad, yo vivo sola y ayudo a mi familia, alquilar es muy caro y yo no tengo ingresos”, afirma y agrega que las oportunidades que la sociedad le negó las encontró en la Casa Trans: “Trabajando acá voy a poder dejar la calle. Yo he pasado frío, hambre, imagínate en 15 años todo lo que he sufrido. Estas son las cosas que la Casa Trans nos permite”.

Así como Florencia hay miles de mujeres trans que no tienen oportunidades, que luchan día a día por ganarse la vida en una sociedad aún hostil, que les niega los derechos básicos y la posibilidad de llevar una vida digna.

 

 

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