Jóvenes somos todos

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Siempre con el objetivo de segmentar, dividir, diferenciar nos han hecho creer que la juventud va desde una edad hasta otra determinada. Ser joven está mucho más allá de eso y tiene que ver con el modo de vivir cada segundo. En lo personal considero que la frase “los jóvenes son el futuro” tiene una multiplicidad de discursos que seguramente no son acordes a quien la pensó antes de pronunciarla. O quizás la sociedad la lee de un modo incorrecto. El hecho de que seamos parte del futuro no implica no ser el presente, en primer término. En segundo lugar, quienes pronuncian desde la adultez la frase sin cesar no deben creer que un día esos jóvenes crecerán y ocuparán su espacio de adultos, dejando así de ser responsables por el futuro. Y por último, el futuro es mañana. El presente es hoy.
Seguramente muchos estarán preguntándose qué les quiero decir y si analizan mis palabras detenidamente en sus cabezas, les aseguro que están en condiciones óptimas de captar el mensaje.
Niños, jóvenes y adultos, la responsabilidad del hoy y del mañana es tuya, es mía, es nuestra, es de todos. Los niños educados en el ayer tienen en sus manos cambiar el hoy y lo seguirán teniendo hasta el último día de sus vidas, tratando juntos de formar el mañana.
No es tan difícil si trabajamos en conjunto, en equipo. Más de uno debe tener sus ideales y constantemente dudan respecto a si van a poder cambiar el mundo alguna vez. Lo sé porque me pasaba a su edad y me sigue sucediendo. Chicos, cambiar el mundo no implica tener una vara mágica con la cual tocar la realidad y hacerla mejor. Nuestras varas son las manos y a la magia la creamos con ingenio, dedicación, fuerza y perseverancia. A diario los que fracasaron en el intento, no por ser cobardes sino por darse por vencidos antes de ser vencidos, les dirán que necesitan dinero para luchar contra los que dominan el sistema, que necesitan poder para contrarrestar a los poderosos y que es imposible acabar con los males de un mundo que pareciera es solo caos y destrucción. No se coman el cuentito, no crean el discurso armado, descubran la verdad por ustedes mismos. Cambia el mundo quien en lugar de tirar un papelito en el suelo lo arroja en un tacho de basura. Cambia la realidad quien deja su egoísmo de lado para aportar a la comunidad. Cambia lo malo quien lleva como bandera la solidaridad y se encarga de izarla cada mañana.
No es necesario que sean un prócer de la Historia ni un revolucionario que recorra Latinoamérica en busca de libertad. No se les exigirá jamás que conquisten los pilares de una Nación que tiene todo un pasado de luchas y tendrá un futuro igual mientras permitamos que nos segmenten las diferencias de pensamiento. Pero sí les pido que se conozcan. Es ahora cuando definen gran parte del modo en que decidirán transitar el camino de la vida. Analicen las alternativas, intérnense en ustedes mismos y descubran sus verdades. No permitan jamás que les impongan el trayecto a seguir. No dejen nunca que la desesperación los anule. Siempre hay una salida. Sepan que el NO es seguro pero que ustedes pueden conseguir el SÍ. Y si están convencidos que luchan por una causa que vale la pena, no bajen los brazos así los derrotados quieran enseñarles que lo único que existe es la derrota.
Si escucharon lo que les dije, ahora sí entenderán porqué empecé diciendo que la juventud va más allá de una determinación de edad y que en realidad es en modo de vivir cada segundo. Apliquen siempre sus ideales y caminen de acuerdo a lo que creen, y de ese modo serán jóvenes hoy, mañana y por toda la eternidad.

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