María Eugenia Vidal, los pobres sí llegamos a la universidad

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La figura con mayor porcentaje de imagen positiva de Cambiemos…la mujer imbatible del Gobierno Nacional…la posible ficha para la Presidencia 2019 que utilice la alianza oficial…la llamada “Heidi” por su tono de voz sutil, amoroso, y “Leona” por sus fieles seguidores…la Gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, se refirió a las universidades públicas la semana pasada generando un fuerte rechazo social.

En un discurso, preguntó a los presentes si es justo “llenar la provincia de universidades públicas, cuando todos sabemos que nadie que nace en la pobreza llega a la universidad”. Y ante eso quiero responderle, con el debido respeto que merece su investidura.

Quien escribe nació en una casa donde nunca sobró nada. Con buenos y malos momentos, un padre pintor y una madre ama de casa, y el tremendo esfuerzo de viajar todos los días a las 6 de la mañana y regresar a las 8 de la noche, primero terminé la secundaria. Y cuando me fui a estudiar a Córdoba para poder profesionalizarme en lo que es mi pasión (el periodismo), más de una vez tuve que elegir entre comer o comprar las fotocopias para las materias.

Y no es todo…en más de una ocasión hubo tortas fritas y mate cocido en la mesa, y en mi casa sopa de huesos hervidos que habían sobrado del mediodía. Más de una vez mis viejos tuvieron que acostarse con el ruido en las tripas de quien no se alimenta para que sus hijos no pasaran hambre. Durante toda la vida repetir la misma ropa cada semana y rogar que las zapatillas no se ensuciaran hasta el fin de semana, en que no nos tocaba ir a la escuela para que pudieran lavarse. Y mis viejos laburaron siempre…se mataron laburando. Pero la fluctuante economía de este país nos dio momentos buenos y de progreso, y momentos donde el fiado era lo único que te salvaba de tener o no tener para comer. Doy gracias a que vivía en un pueblo, donde el fiado aún existe; porque en la ciudad directamente te morís de hambre. Así y todo pude estudiar.

Soy de esa primera generación que pudo acceder a un título universitario. Y esa posibilidad no sólo me dio la oportunidad de tener un trabajo, sino que ahora me da la chance de seguir otras carreras y continuar capacitaciones constantemente. Es entendible que usted no lo sepa. Imagino, como la mayoría de los que hoy nos gobiernan, debe venir de familias adineradas y colegios privados a los cuales sólo una élite puede acceder. Pero no se equivoque, que los pobres sí llegamos a las universidades. Lo único que necesitamos es más apoyo y más oportunidades para hacerlo, rol que usted debería asumir como funcionaria pública.

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