Mariano Oberlin y su obra. Primera parte

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En esta ocasión el camino nos llevó hasta barrio Müller de la ciudad de Córdoba para conocer la historia de vida de una persona dedicada a hacer el bien, cuyo único objetivo diario es el de ayudar a quienes más lo necesitan. Estamos hablando de Mariano Oberlin, sacerdote de la Parroquia Crucifixión del Señor que habló con La Ola Digital y nos contó sobre su obra y la ayuda que brinda a los jóvenes del barrio para alejarlos de las drogas.

El padre Mariano, como lo conocen todos, proviene de un barrio humilde de la capital provincial, más precisamente de barrio Comercial, hijo de un desaparecido de la dictadura militar y de una abnegada ama de casa que hizo todo para sacar adelante a su familia. Durante los últimos quince años es sacerdote y pasó por varias parroquias, en Obispo Trejo, Alta Gracia y La Calera hasta llegar a barrio Müller donde se desempeña actualmente hace ya más de ocho años.

“Cuando llegué solo quería ser un cura como el de cualquier parroquia, pero los tres primeros responsos que me tocó hacer fueron de dos chicos de 16 y 17 años que se habían suicidado y una nena de 4 años que habían ahorcado, y me dije que algo tenía que hacer. Primero hicimos el merendero y así se fue desarrollando un poco más la cosa y luego decidimos armar la fundación como una herramienta legal”.

En este lugar se realizan actividades de todo tipo. Hay espacios de recreación como metegol, películas, juegos; deportivos, básquet, hockey, fútbol, rugby; culturales; talleres de oficio como carpintería, herrería, entre otras. Además tienen una casa en donde viven 45 chicos con problemas de vivienda, laborales, de adicciones en cuyo caso llevan adelante un plan educativo y laboral.

“Los 45 chicos que están con nosotros tienen otra propuesta vinculada con lo laboral y educativo, se re vinculan con la escuela y tienen propuestas laborales que se pueden transformar en microemprendimientos que deriven en cooperativas”.

También están llevado adelante un proyecto de casas con botellas de plástico en donde la primera de las casas se hizo en Salsipuedes y luego comenzaron a hacer replicas: “El objetivo es poder albergar más chicos ya que en la casa que tenemos ya no hay más lugar y cada vez hay más pibes que quieren venir con nosotros. Pero también queremos que esto sea una fuente de trabajo, no hacer casas para regalar sino para vender. La idea es que ingresen al mercado y que sea una fuente de trabajo para los jóvenes. Además se busca resolver otra problemática del barrio que es la basura, para tener un mejor ambiente para vivir, es una necesidad elemental”.

El equipo de trabajo de la fundación es muy variado, trabajan con SEDRONAR, la Secretaria de Equidad y Empleo de la Agencia Córdoba Joven, el Ministerio de Acción Social y la Dirección de Derechos Humanos de la municipalidad. Además trabajan en conjunto con el dispensario del barrio. “Entre voluntarios en las distintas áreas serán 100, 150 personas, pero el núcleo más estable es más chiquito”.

La fundación del padre nace en y para el barrio y al preguntarle cual fue la recepción que tuvieron de la gente del lugar nos dijo: “No hubo una recepción porque nació acá y en muchos casos la misma gente del barrio es la que trabaja. Nuestro eje de trabajo es la exclusión pero nos terminamos topando con el problema del consumo de drogas y se complejizó la situación en relación a los grupos narcos que se desarrollan aquí, a ellos no les gusta mucho nuestro trabajo”.

Mañana seguiremos contándote la historia de vida de Mariano Oberlin, su relación con el narcotráfico, el hecho más traumático de su vida y su opinión sobre la separación de la Iglesia del Estado.

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