Un poco de historia para entender lo que se vive en Cataluña

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Por lo general la mayoría de las discusiones que hacen a la política nacional de algún estado vienen dadas por procesos históricos, es decir con una raíz mucho más profunda que lo alcanzado a visualizar a simple vista y quedándonos sólo con el discurso mediático. En el caso del pedido de independencia de Cataluña, los orígenes se remontan a la época de la invasión musulmana a la península ibérica, conquistada por el Imperio de Carlomagno. Fue a raíz de ello que se formaron los condados catalanes, los cuales se emanciparon cuando el imperio conquistador se debilitó.

Comenzó entonces una guerra entre los condados catalanes para ver quién conquistaba más territorios. Mientras, el resto de los reinos cristianos centraban sus luchas contra las invasiones árabes. Pero no es nuestra intención dar una clase de historia llena de idas y vueltas, sino centrarnos un poco más acá en el tiempo y saltearnos esta parte inicial del conflicto hasta llegar a la primera mitad del Siglo XIX donde surge el movimiento cultural llamado La Renaxencia. Éste se centraba en hacer renacer el catalán como lengua literaria, provocando así el nacimiento de un nuevo espíritu catalanista que se había visto menguado durante la guerra de la independencia.

Por esos años se da un proceso de industrialización en Cataluña, enfocada principalmente a la industria textil. Es en ese contexto, que también tiene lugar en diferentes estados del mundo, que surge el proletariado defendiendo la pluralidad de los pueblos de España y la descentralización de la misma. Dentro del proletariado se origina el FEDERALISMO. En tanto, entre la burguesía catalana, nace el REPUBLICANISMO, que van a estar por años muy cercanos.

En 1870 se le da vida a la primera asociación patriótica catalanista, La Jove Cataluña, que era principalmente anticastellanista. En 1873 se proclama la primera República Española y los federalistas intentan hacer lo mismo con la República Catalana, aunque sin éxito.

Cuando la Primera República cae y vuelven los Borbones al poder, aplican políticas centralistas que dejan de lado constantemente a Cataluña. Es así que el catalanismo gana influencia en la comunidad, generándose lo opuesto a lo que se intentaba. Aquí tiene gran relevancia el nacimiento de 4 pilares que harán continuar a futuro con el pedido de independencia del territorio. Primero se crea la bandera, segundo el himno, tercero se declara el día de la patria al 11 de septiembre. Y cuarto se determinan los dos patrones de Cataluña.

En 1913 el gobierno español reconoce el derecho de mancomunidades provinciales, que es el primer reconocimiento por parte del estado de la personalidad y unidad territorial de Cataluña que había perdido en 1714. Todo parecía ir en ese sentido. Pero en 1923 llega al poder el dictador Primo de Rivera, quien pone énfasis en la represión contra el catalanismo. Es entonces que se elimina la bandera y se prohíbe el catalán en la administración y la vía pública. Contrariamente sube la popularidad del catalanismo, que se vuelve un foco de oposición a la dictadura.

Cuando cae Primo de Rivera, surge la Izquierda Republicana de Cataluña como una unión de varios partidos que entendían debían estar juntos para dar pelea. Este proceso suma al sector obrero a la lucha catalanista de independencia, que hasta el momento se había identificado más con el anarquismo o el socialismo. El partido gana las elecciones de abril de 1931 y el 14 de ese mes se proclama la República Catalana. De hecho la constitución española del 31 reconocía la posibilidad de autonomía regional y permitió la aprobación del Estatuto de Autonomía de Cataluña.

En esos años la estabilidad sufría duros momentos y estalla la Guerra Civil. Con ella, llega el Franquismo al poder. Se suprime el Estatuto de Autonomía, se persigue la lengua y la cultura catalana quedando reducida al uso familiar y vecinal, y por primera vez en la historia el castellano supera al catalán. Francisco Franco fue muy duro, prohibiendo inclusive los partidos de izquierda o asociados al catalanismo.

Con el regreso a la democracia resurgen los partidos. Se aprueba un nuevo Estatuto de Autonomía donde Cataluña se define como nacionalidad, se reconoce al catalán como lengua propia de Cataluña y se la oficializa. También se crea una policía autónoma y se pone en funcionamiento un Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Los tiempos revoltosos parecían haber quedado atrás. Una sucesión de pactos entre gobiernos catalanes y gobiernos centrales de España durante las primeras décadas del regreso a la democracia confirman esto. Pero las contantes denuncias del partido popular al nuevo Estatuto de Autonomía que se había aprobado por parte del pueblo y del Parlamento, vuelven a resurgir la idea independentista. La misma aumenta aún más con el estallido de la crisis económica en la primera década del nuevo milenio en Europa y la situación se vuelve tensa.

El pasado domingo 1 de octubre, parte del pueblo catalán pidió ir a votar por su independencia a través de un referéndum. Hubo represión por parte de las fuerzas de seguridad del Estado Español, donde más de 500 efectivos actuaron violentamente, dejando un saldo de unos 800 heridos, según informó el Departamento de Salud de Cataluña.

El 3 de octubre se llamó a una huelga general y en estos días los duros cruces entre Carles Puigdemont, figura máxima del gobierno catalán, y Mariano Rajoy, presidente del gobierno español, parecen no cesar.

No queda claro cómo continuará la historia. Pero lo que sí es claro es que los problemas políticos se resuelven mediante la política, es decir,  mediante la diplomacia. Las fuerzas de seguridad no deben cumplir la función que ejercieron el pasado fin de semana. Y sea cual sea la determinación que se tome, siempre se espera sea consensuando ambas posturas, aunque éstas sean como en este caso, tan opuestas.

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