En el día del periodista, un recorrido por los medios de comunicación decimonónicos, en la construcción del Estado argentino.
Los medios de comunicación han sido, a lo largo de la historia, marcadores de agenda, de opinión pública y cuando hablamos de un periodismo objetivo, estamos hablando de algo casi inexistente, ya que la tarea de informar está a cargo de personas, que tienen una opinión formada, una ideología, vivieron cosas que los marcaron; en fin, un sinnúmero de cosas que hacen que la información tenga un tinte de subjetividad.
Los medios de comunicación en el siglo XIX, momento en la historia nacional y de Latinoamérica también, en donde los Estados nacionales estaban en plena construcción, jugaron un papel primordial.
Luego de las guerras de independencia, la región quedó convulsionada y lo que se esperaba que fuese una tarea fácil no fue tal y la organización nacional se hizo esperar muchos años antes de definirse.
La propaganda y los medios de comunicación eran esenciales para generar opinión pública y en la construcción del primer gobierno patrio nace La Gaceta de Buenos Aires, fundada por Mariano Moreno, primer medio de prensa revolucionario.
La gaceta fue fundada el 2 de junio de 1810 por el gobierno, con un decreto que decía «el pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes». Este diario fue creado con el fin de contar las cosas del gobierno, las decisiones, los decretos, los debates, en fin, todas las cosas que el gobierno quería que se supieran. El primer número del diario fue publicado el 7 de junio, día que fue elegido como el día del periodista.
Unitarios y federales
En los años 20 comenzaba el juego de ajedrez entre unitarios y federales, apareciendo en la escena píblica Juan Manuel de Rosas, excelente orador, hombre muy carismático, excelente estratega, autoritario, paternalista, gaucho. Rosas manejó la comunicación como nadie hasta el momento.
La propaganda política que lo ponían a él como el restaurador de las leyes, como el único capaz de mantener el orden federal y como forma de dejar a los unitarios en lo más bajo del estrato social, utilizó la comunicación para destruir a su enemigo y legitimar su poder.
En esa época, luego de que llegara a la gobernación de Buenos Aires en 1829, se creó el periódico El Restaurador de las Leyes, que evidentemente publicaba notas a favor de Rosas y de los federales.
Instauró un control total de la palabra, circulaba únicamente el discurso oficial. No solo a través de medios masivos sino a través de la ropa y de objetos personales con la cara del tirano, o la cinta roja que debían llevar para ser reconocidos como aliados al gobierno.
En 1939 se crea El Grito Argentino, periódico opositor y unitario, que viene a marcar una diferencia y romper con la censura reinante, era un diario que apelaba al lector relegado de la sociedad, todos aquellos que no formaban parte del proyecto reinante.
Desde San Juan, Sarmiento también hacía lo suyo: en 1839 funda el diario unitario el Zonda desde donde evidentemente arremete contra el federalismo de Rosas.
Ya para el año 1870 salía a la luz el diario La Nación, fundado por Bartolomé Mitre, diario que sigue hasta nuestros días al servicio del liberalismo económico, siempre a favor de los grandes grupos de poder del país.