La vicepresidenta participó del acto oficial en Rosario y dejó en evidencia la creciente tensión con el presidente Javier Milei. Cuestionó haber sido excluida de la organización del evento.
La celebración del Día de la Bandera en Rosario estuvo marcada por la creciente interna que atraviesa al Gobierno nacional. En el tradicional acto realizado frente al Monumento Nacional a la Bandera, la vicepresidenta Victoria Villarruel protagonizó una jornada cargada de gestos políticos y declaraciones que profundizaron las diferencias con el presidente Javier Milei y parte de su entorno más cercano.
La tensión quedó expuesta desde el inicio de la ceremonia. Durante el acto oficial, Villarruel fue captada en una imagen que rápidamente se viralizó, donde se la observa de espaldas al mandatario nacional en el palco de autoridades. La fotografía fue difundida a través de las redes institucionales del Senado y se convirtió en una de las postales más comentadas de la jornada.
Al finalizar la ceremonia, la vicepresidenta se refirió a la decisión de la Casa Rosada de no incluirla entre los invitados oficiales del evento. Aunque intentó bajarle el tono a la situación, dejó en claro su malestar.
«Son disposiciones del Gobierno nacional, son gestos que no me preocupan», expresó ante los medios. Sin embargo, cuestionó la actitud del Presidente durante el acto y consideró que la ausencia de un saludo institucional no se corresponde con las formas democráticas.
Las declaraciones más contundentes llegaron cuando fue consultada por la presencia de Manuel Adorni en la actividad oficial. Villarruel cuestionó el protagonismo del funcionario durante una fecha patria dedicada a recordar la figura de Manuel Belgrano.
«La presencia de Adorni no tiene mucho que ver con un día que recordamos a Manuel Belgrano, que representa la rectitud. Creo que estuvo desubicada la situación. Era un acto patrio, no un acto para apoyar a Adorni», afirmó.
De esta manera, la vicepresidenta apuntó directamente contra uno de los dirigentes más cercanos al Presidente, en momentos en que el funcionario enfrenta cuestionamientos políticos y judiciales que mantienen su nombre en el centro de la escena nacional.
Lejos de moderar el tono, Villarruel cerró sus declaraciones con una frase que profundizó aún más la distancia con el oficialismo: «No hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni».
Las palabras de la vicepresidenta reavivaron las especulaciones sobre el deterioro de la relación con Javier Milei y dejaron al descubierto una nueva escalada en la disputa interna que atraviesa al espacio libertario, en un contexto político cada vez más complejo para el Gobierno nacional.








