Un relevamiento reciente muestra subas sostenidas en alimentos básicos, mientras el consumo masivo continúa en caída y golpea el bolsillo de los hogares.
Los precios en supermercados volvieron a mostrar aumentos significativos en los últimos meses, especialmente en productos básicos como carnes, frutas y verduras, lo que profundiza el impacto de la inflación en la economía cotidiana de las familias.
De acuerdo a relevamientos recientes, la canasta del súper registró subas importantes, con incrementos que en algunos períodos superaron el 8% mensual, impulsados principalmente por alimentos esenciales.
Este escenario se da en paralelo a una caída sostenida del consumo masivo. Datos recientes indican que las ventas en supermercados vienen registrando retrocesos interanuales, en un contexto donde los ingresos no logran acompañar el ritmo de los precios.
A nivel general, la inflación continúa siendo un factor determinante: en febrero de 2026 el índice de precios al consumidor fue del 2,9%, con una variación interanual superior al 33%, lo que refleja que, si bien hubo cierta desaceleración respecto a años anteriores, los aumentos siguen siendo elevados.
En este contexto, los alimentos se mantienen como uno de los rubros de mayor impacto en la inflación, afectando especialmente a los sectores de menores ingresos, donde la mayor parte del gasto se destina a la compra de productos básicos.
La combinación de suba de precios y caída del consumo plantea un escenario desafiante para el corto plazo, con expectativas puestas en una eventual estabilización que permita recuperar el poder adquisitivo y reactivar las ventas en el sector comercial.


