Los festejos serán este jueves de 12 a 17 hs. en Plaza Seca. Estará presente el camión de la Agencia Córdoba Turismo.
Este 2026, La Cumbrecita conmemora un aniversario muy especial: se cumplen 30 años desde que la localidad se convirtió oficialmente en el primer pueblo peatonal de la Argentina, una decisión que marcó su identidad, transformó su perfil turístico y la posicionó como uno de los destinos más singulares de Córdoba y del país.
Ubicada en el corazón de las Sierras Grandes, en el Valle de Calamuchita, La Cumbrecita es hoy sinónimo de naturaleza, tranquilidad y turismo sustentable. Sin embargo, buena parte de esa impronta tiene su origen en una determinación tomada tres décadas atrás, cuando la comunidad apostó por restringir la circulación vehicular en el casco céntrico y priorizar al peatón, en una época en la que ese tipo de políticas eran todavía poco frecuentes en la Argentina.
Una decisión que cambió la historia del pueblo
La peatonalización de La Cumbrecita no fue solamente una medida vinculada al tránsito. Fue, sobre todo, una definición de modelo de desarrollo. El objetivo fue preservar el entorno natural, reducir el impacto ambiental, ordenar el crecimiento urbano y garantizar una experiencia distinta para vecinos y visitantes.
Con el correr de los años, esa característica se convirtió en uno de los principales sellos distintivos de la localidad. Caminar por sus calles sin autos, recorrer senderos rodeados de bosque, escuchar el sonido del arroyo y disfrutar de una arquitectura de inspiración centroeuropea son parte de una propuesta que logró sostenerse en el tiempo y convertirse en marca registrada.
La decisión de priorizar la circulación peatonal permitió, además, reforzar una identidad vinculada al respeto por el paisaje serrano y al turismo de baja escala, en armonía con el ambiente. En una región donde el crecimiento turístico ha sido constante, La Cumbrecita eligió diferenciarse apostando a un modelo más cuidado, con reglas claras y una fuerte impronta ecológica.
Un pueblo con identidad propia
Fundada en 1934 por inmigrantes de origen centroeuropeo, La Cumbrecita fue construyendo una identidad muy particular dentro del mapa turístico cordobés. Sus casas de estilo alpino, sus calles empedradas, la forestación y la cercanía con la naturaleza la convirtieron desde hace décadas en una postal habitual de Calamuchita.
Pero fue a partir de su consolidación como pueblo peatonal cuando terminó de definir un perfil que hoy la distingue a nivel nacional. La ausencia de tránsito vehicular en el centro no solo modificó la dinámica cotidiana del lugar, sino que también potenció su atractivo turístico y fortaleció una forma de habitar y recorrer el pueblo mucho más pausada y amigable con el entorno.
Esa condición, que en su momento pudo haber parecido disruptiva, terminó anticipando debates que hoy están plenamente vigentes: la necesidad de repensar la movilidad, de reducir la contaminación, de proteger los espacios naturales y de promover destinos turísticos sustentables.
Un modelo adelantado a su tiempo
Treinta años después, la experiencia de La Cumbrecita puede leerse como una iniciativa pionera. Mucho antes de que conceptos como “turismo sostenible”, “movilidad sustentable” o “urbanismo amigable con el ambiente” ganaran centralidad, la localidad ya había dado un paso concreto en esa dirección.
La peatonalización no solo contribuyó a preservar el paisaje y a ordenar la convivencia entre residentes y turistas, sino que también terminó siendo una herramienta de promoción. La Cumbrecita pasó a ser conocida en todo el país como un destino diferente, ideal para quienes buscan descanso, contacto con la naturaleza y una experiencia serrana sin el ritmo frenético de otros centros turísticos.
En estos 30 años, miles de visitantes eligieron la localidad justamente por esa singularidad. El hecho de dejar el vehículo en los espacios habilitados y recorrer el pueblo a pie forma parte de una experiencia que ya es inseparable de la esencia del lugar.
Un aniversario para celebrar y valorar
El aniversario de los 30 años como pueblo peatonal no solo invita a mirar hacia atrás y recordar una decisión histórica. También es una oportunidad para poner en valor una política pública que logró sostenerse a lo largo del tiempo y que se convirtió en uno de los pilares de la identidad de La Cumbrecita.
En un contexto en el que muchas localidades turísticas enfrentan tensiones entre crecimiento, conservación y planificación, el caso de La Cumbrecita aparece como un ejemplo de cómo una decisión estratégica puede definir el perfil de una comunidad durante décadas.
Tres décadas después de aquel paso fundacional, el pueblo sigue siendo un emblema de Calamuchita, un ícono del turismo cordobés y una referencia nacional en materia de peatonalización y cuidado ambiental. La Cumbrecita no solo fue el primer pueblo peatonal de la Argentina: también fue, y sigue siendo, una forma distinta de pensar el turismo y la relación entre las personas y el paisaje.
Imagen: BBC








