La Semana Mundial de la Lactancia Materna busca derribar creencias, fortalecer el acompañamiento a las familias y destacar los beneficios de una alimentación que protege la salud y el desarrollo de los bebés.
La lactancia materna es mucho más que una forma de alimentar a un bebé. Es un proceso que aporta nutrientes, inmunidad y fortalece el vínculo entre la madre y el niño desde los primeros momentos de vida.
La técnica universitaria en puericultura y crianza Laura Deandreis explicó que la Semana Mundial de la Lactancia Materna tiene como objetivo no solo visibilizar esta práctica, sino también impulsar acciones que la protejan, promuevan y acompañen.
Según señaló, amamantar es un proceso natural, pero también complejo, porque está atravesado por factores culturales, emocionales, psicológicos y por distintos mitos que pueden generar dudas en las madres.
Uno de los principales mitos es la idea de que la leche materna no alcanza o que el bebé queda con hambre. Esta creencia es una de las causas más frecuentes de abandono de la lactancia. Deandreis destacó que muchas veces falta información y acompañamiento para que las madres puedan confiar en su capacidad de amamantar.
En este sentido, resaltó la importancia de la consejería especializada durante el embarazo y la lactancia. Contar con profesionales que brinden información y contención permite resolver dificultades y transitar esta etapa con mayor seguridad.
Otro punto importante es entender que amamantar también es un aprendizaje. El bebé nace con el instinto de succionar, pero la madre aprende a dar el pecho a través de la observación, la práctica y el acompañamiento. Problemas frecuentes como las molestias o lastimaduras pueden prevenirse y resolverse con una correcta orientación.
La especialista también destacó el rol fundamental del padre y del entorno familiar. El acompañamiento, la ayuda diaria y el apoyo emocional son claves para cuidar a la madre y favorecer la continuidad de la lactancia.
Además, planteó la necesidad de avanzar en derechos para las familias, especialmente en relación con licencias maternales más extensas y justas. También señaló que todavía muchas mujeres sienten pudor al amamantar en espacios públicos debido a la mirada social sobre el cuerpo femenino.
La leche materna aporta mucho más que alimento. Es tejido vivo que brinda defensas, favorece el desarrollo integral, mejora las capacidades cognitivas y contribuye a una mejor salud del niño a corto y largo plazo.
La lactancia puede extenderse más allá de los dos años y representa una herramienta de salud, protección y amor. «Es un regalo: es de bajo costo, está siempre a la temperatura justa y tiene todo lo que un bebé necesita», destacó Deandreis.









