Organizaciones de madres sobrevivientes reclaman su reconocimiento legal y advierten sobre las consecuencias que genera en mujeres, niñas y niños.
La violencia vicaria es una forma de violencia de género en la que el agresor utiliza a los hijos e hijas como un instrumento para provocar daño emocional, controlar y generar sufrimiento en la madre. No se trata de un objetivo en sí mismo, sino de un mecanismo para mantener el poder y continuar ejerciendo violencia sobre la mujer.
El concepto comenzó a desarrollarse a partir de 2012 y describe aquellas situaciones en las que, luego de una historia de violencia de género, el agresor busca lastimar a la mujer a través de sus vínculos más importantes, especialmente sus hijos e hijas.
Según explicó Carolina Rodríguez, psicóloga social, acompañante terapéutica y presidenta de Somos Muralla Argentina, muchas madres que forman parte de la organización ya habían denunciado situaciones de violencia de género y posteriormente atravesaron nuevas formas de agresión, como manipulaciones, denuncias sin sustento, calumnias e injurias destinadas a debilitar o romper el vínculo con sus hijos.
Desde Somos Muralla Argentina señalan que la violencia vicaria todavía no cuenta con un reconocimiento específico dentro del sistema judicial argentino. Por este motivo, reclaman que sea incorporada como una modalidad de violencia de género para generar herramientas de prevención, protección y acompañamiento para las familias afectadas.
La organización nació hace tres años a partir de la experiencia de madres sobrevivientes que decidieron unirse para acompañarse y visibilizar una problemática que, según expresan, muchas veces permanece oculta. Actualmente trabajan junto a profesionales de distintas disciplinas y forman parte de una alianza internacional integrada por organizaciones de 18 países que impulsan acciones contra esta forma de violencia.
Somos Muralla Argentina también cuenta con representación en el Valle de Calamuchita, desde donde se acompaña y visibiliza esta problemática, brindando apoyo a mujeres y familias que atraviesan situaciones de violencia y promoviendo espacios de información y concientización en la comunidad.
Además, la organización impulsa la Ley Joaquín contra la Violencia Vicaria, una iniciativa que busca reconocer legalmente esta modalidad de violencia de género, establecer mecanismos de prevención y garantizar una respuesta efectiva del Estado para proteger a mujeres, niñas y niños.
Desde la organización consideran que la violencia vicaria constituye una emergencia que requiere mayor visibilización y políticas públicas específicas, ya que sus consecuencias afectan no solo a las madres víctimas, sino también a las infancias involucradas en estas situaciones.









